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Los comienzos

Marcus Samuel, fundador de Shell Transport and Trading Company (Compañía Shell de Comercio y Transporte)

Marcus Samuel, fundador de Shell Transport and Trading Company (Compañía Shell de Comercio y Transporte)

En 1833, el joven comerciante Marcus Samuel decidió ampliar el negocio de antigüedades que tenía en Londres para empezar a importar conchas orientales, muy populares en ese momento como elementos decorativos. Esta decisión sentó las bases para lo que sería un exitoso negocio de importación/exportación, y posteriormente se convertiría en la que es hoy una de las compañías energéticas líderes a nivel global.

Hasta 1886 el petróleo era usado principalmente para generar iluminación y lubricantes, pero eso cambió con la llegada de Karl Benz y el primer Mercedes, que usaba un motor de combustión interna impulsado por gasolina. Para ese momento, el negocio de Samuel había pasado a manos de sus hijos Marcus Samuel Jr. y Samuel Samuel, que ya habían expandido el negocio para exportar maquinaria británica, textiles y herramientas hacia países de Oriente en proceso industrialización, e importar arroz, seda, porcelana, y objetos de cobre, que traían al Medio Oriente y a Europa.

Fue durante un viaje a Japón que Marcus Jr. se interesó en el negocio de exportación de petróleo, que en ese entonces estaba en auge en Bakú, Azerbaiyán. La familia Rothschild había invertido una gran fortuna en el desarrollo de vías férreas y túneles para facilitar el transporte de petróleo desde este punto hasta el Mar Negro, y de allí a mercados extranjeros. Sin embargo, la logística de transporte aún presentaba inconvenientes debido a que el petróleo era enviado en barriles que se dañaban fácilmente y ocupaban mucho espacio en las embarcaciones.

Revolucionando el transporte de petróleo

Pintura del primer buque cisterna de Shell, el Murex.

Pintura del primer buque cisterna de Shell, el Murex.

En 1892,  los Samuel incursionaron en el negocio petrolero, comisionando una flota de barcos para transportar petróleo a granel, y el Murex fue la primera embarcación petrolera en cruzar el Canal de Suez. Este evento revolucionó la industria, pues significaba una reducción sustancial en los costos de transporte aumentando el volumen de petróleo que se podía movilizar por embarcación. Cinco años después los Samuel dieron un nuevo nombre a su compañía: Shell Transport & Trading Company, cuyo logo era una concha, en honor al negocio que había creado su padre años antes.

Shell se convierte en Royal Dutch Shell

Las actividades de Shell Transport & Trading  en Oriente, combinadas con la búsqueda de nuevas fuentes de petróleo para reducir la dependencia de Rusia, llevaron a acercamientos con la Royal Dutch Petroleum. Ambas compañías unieron fuerzas en 1903 para protegerse contra la dominación de Standard Oil, dando como resultado la posterior creación de Royal Dutch Shell Group, que se dio en 1907 y abarcaba las dos empresas.

Shell cambió su logotipo por la concha de vieira o pecten, que se usa hasta hoy, y el grupo se expandió rápidamente por todo el mundo.  Se establecieron empresas de marketing en toda Europa y en muchas partes de Asia, y se iniciaron misiones de exploración y producción en Rusia, Rumania, Venezuela, México y Estados Unidos. Para finales de los años 20, Shell se había convertido en la empresa petrolera líder a nivel global, produciendo cerca del 11% del crudo mundial y siendo propietaria del 10% del tonelaje de buques petrolero.

Pero la historia no constaba de sólo éxitos, y se avecinaban años difíciles. Los años 30 trajeron dificultades para el grupo, pues sus activos en México fueron confiscados,  y se vio obligado a conceder términos generosos al gobierno venezolano cuando éste nacionalizó sus yacimientos petrolíferos.

Expansión postguerra

Plataforma Marina de Shell No. 10 en el golfo de México, 1950.

Plataforma Marina de Shell No. 10 en el golfo de México, 1950.

Para Shell, los años postguerra estuvieron marcados por la reconstrucción y por un ambicioso programa de expansión. Los avances científicos y el creciente uso del automóvil en Estados Unidos trajeron un boom en la demanda petrolera, Shell contribuyó a la invención del motor de reacción, y en 1950 se estableció la alianza con la prestigiosa marca Ferrari.

Se iniciaron nuevos programas de exploración en África y América del Sur, y se abrieron nuevas refinerías en el Reino Unido. En 1947 se realizó la primera perforación costa afuera en el Golfo de México, y para 1955 Shell tendría trescientos pozos en la zona. Hubo importantes descubrimientos en el Delta del Níger y en Borneo, y en 1958 se inició la producción comercial de petróleo en Nigeria. En la década de 1960, Shell reforzó su presencia en el Medio Oriente, y el campo de gas holandés Groningen fue descubierto, junto con importantes yacimientos en el Mar del Norte. 

Crisis del petróleo

Para 1969, Europa era la mayor consumidora del petróleo producido por Libia, pero distintas conflictos políticos y enfrentamientos entre los países occidentales y los de medio oriente llevaron a que el gobierno libio redujera la producción  y aumentara los precios. Otros países productores amenazaron con hacer lo mismo, y la guerra del Yom Kippur de 1973 llevó la crisis a un punto decisivo. En cuestión de semanas, los países de la OPEP cuadruplicaron el precio del petróleo (de 3 a 12 dólares) e impusieron un boicot que fue económicamente catastrófico para occidente.

Para sobrevivir,  Shell implementó una política de diversificación que llevó al grupo a incursionar en el negocio del carbón, la energía nuclear, y el metal. Sin embargo, los problemas que representaba la producción de energía nuclear llevaron a la empresa a vender sus intereses en el sector solo unos años más tarde. La década de 1970 estuvo también marcada por el desarrollo de los yacimientos en el Mar del Norte, que fueron cruciales dada la reducción en el suministro de petróleo de parte de Medio Oriente.

Mercados globales y nuevas tecnologías

En la década de 1980 el desarrollo de los proyectos de exploración costa afuera fue prominente.  Esto se debió a los avances que se dieron en el Mar del Norte y en el Golfo de México, donde un nuevo pozo con una profundidad de 2.3 kilómetros fue perforado, marcando un nuevo record para la industria.

En 1989, los regímenes comunistas del este europeo colapsaron, reabriendo sus mercados para Shell por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. El grupo empezó a acumular activos de forma constante, y se iniciaron proyectos en países como Hungría y Rusia. La década de 1990 vio significativos avances en el desarrollo de combustibles de biomasa y de gas a líquidos. La tecnología existía hacía décadas, pero la abundancia y el bajo precio del petróleo no despertaban el interés en su desarrollo comercial, situación que cambió con la creciente demanda de la época y significativas mejoras en el transporte.

Fue también en la década de 1990 cuando Shell empezó a volverse consciente de que la opinión pública se había vuelto muchos más sensible frente a las cuestiones ambientales y que era necesario hacer ciertos cambios al respecto. Después de algunos incidentes en Nigeria y el Mar del Norte,  el grupo ha trabajado mucho más duro para generar un diálogo con las partes interesadas en los impactos ambientales de sus operaciones, y para establecer buenas relaciones con las comunidades en las que opera.

Satisfaciendo la creciente demanda energética

Sede de Shell en La Haya, Países Bajos

Sede de Shell en La Haya, Países Bajos

Con el nuevo milenio Shell empezó a moverse a nuevas zonas de crecimiento económico en el mundo como Rusia y China, donde se empezaron a desarrollar importantes proyectos que buscan satisfacer la creciente demanda energética y por productos petroquímicos. En el 2005, el grupo inició una importante reorganización estructural buscando unificar la alianza de Royal Dutch y  Shell Transport & Trading bajo una sola compañía: Royal Dutch Shell Plc, con sede en La Haya. El 5 de julio de 2007 se cumplió el centenario de la alianza original entre estas dos empresas.

Mirando más de 100 años de historia atrás, este ha sido un viaje increíble. La humanidad ha sabido adaptarse una y otra vez a los constantes cambios y la agitación del siglo XX, y así también lo ha hecho Shell. Hay muchos nuevos retos en el nuevo siglo, y Shell y otras compañías energéticas deben encontrar más energía para ayudar a mantener el ritmo de la economía global. Esto, sin embargo, debe lograrse de una manera que salvaguarde tanto a la sociedad como al medio ambiente, buscando un futuro sostenible.

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